El acné es una enfermedad inflamatoria crónica de la unidad pilosebácea, en la que se combinan exceso de sebo, obstrucción de los poros, proliferación bacteriana e inflamación. Se manifiesta con puntos negros, espinillas, pápulas, pústulas, nódulos, quistes y puede dejar cicatrices y manchas. Afecta tanto a adolescentes como a adultos, impacta autoestima, calidad de vida y requiere manejo dermatológico profesional.
Tratamientos y procedimientos en la clínica
- Tratamiento médico tópico y sistémico (retinoides, antibióticos, isotretinoína oral cuando corresponde): individualizado según tipo de acné, género, edad y comorbilidades.
- Limpieza médica dermatológica: protocolo de extracción controlada de comedones y lesiones inflamatorias en un entorno estéril, reduciendo el riesgo de marcas y brotes secundarios.
- Infiltraciones intralesionales de corticoide (por ejemplo, triamcinolona): indicadas para nódulos y quistes dolorosos, con el fin de reducir rápidamente el volumen y la inflamación.
- Peelings seborreguladores (ácido salicílico, pirúvico, mandélico, retinoico): normalizan la queratinización del poro, controlan la grasa y mejoran la textura y las manchas postinflamatorias.
- Terapial LED (LLLT): modula la inflamación, reduce la carga bacteriana y acelera la recuperación de la piel con un procedimiento no invasivo.
- Luz pulsada intensa: La Luz Pulsada Intensa (IPL) es una tecnología que utiliza pulsos de luz filtrada para mejorar el acné desde varios ángulos a la vez. Su energía actúa sobre la inflamación, las bacterias y las marcas rojas que deja cada brote, logrando una piel más limpia, uniforme y lozana.
El IPL ayuda a reducir las lesiones activas, ya que la luz disminuye la inflamación y acelera la recuperación de los brotes. Sus filtros específicos también actúan sobre las porfirinas de la bacteria C. acnes, ayudando a controlar la causa bacteriana del acné sin irritar la piel. Además, el tratamiento regula de forma suave la producción de grasa, disminuyendo el brillo y la formación de nuevos comedones.
Uno de sus mayores beneficios es que aclara las marcas rojas postacné, ya que la energía es absorbida por pequeños vasos dilatados que generan esas manchas, logrando un tono más parejo y saludable. Con el tiempo, también mejora la textura fina y ayuda a cerrar los poros gracias a la estimulación de colágeno superficial.
El IPL es un complemento ideal para otros tratamientos dermatológicos y es seguro para la mayoría de fototipos, especialmente en piel latina cuando se realiza con parámetros adecuados.
En pocas sesiones, la piel luce más equilibrada, menos inflamada y visiblemente más uniforme.
- Láser vascular: El Nd: YAG del Fotona StarWalker es una herramienta altamente efectiva en el tratamiento del acné porque actúa en capas profundas de la piel sin dañarla. Su energía penetra hasta la glándula sebácea, ayudando a reducir la producción de sebo, controlar la inflamación y disminuir la actividad bacteriana asociada al acné. Además, mejora las marcas rojas y la textura residual gracias a su efecto vascular y estimulador de colágeno. Es un tratamiento seguro para todos los fototipos, especialmente ideal para piel latina con acné inflamatorio y secuelas recientes.
- Tratamiento de cicatrices de acné con láser fraccionado, radiofrecuencia fraccionada, microneedling médico y PRP para estimular colágeno, suavizar hundimientos y mejorar la textura de la piel.