El peeling químico es un tratamiento dermatológico diseñado para exfoliar las capas superficiales de la piel. Este procedimiento estimula la renovación celular, siendo altamente efectivo para mejorar la apariencia del acné, manchas, fotoenvejecimiento y cicatrices.
¿Cómo se realiza el procedimiento?
El proceso comienza con la limpieza y desengrasado de la piel para asegurar la correcta absorción. Posteriormente, se aplica una solución química específica adaptada a las necesidades de cada paciente. Entre los ácidos más utilizados destacan:
- Ácido salicílico y glicólico
- Ácido láctico y pirúvico
- Ácido retinoico, ferúlico y mandélico
- Ácido tricloroacético y azelaico
Tras la sesión, es normal que la piel presente un ligero enrojecimiento. Con el paso de los días, se activa la renovación celular y comienza el proceso natural de descamación.
Beneficios principales del peeling químico
- Reducción de la inflamación: Disminuye los procesos inflamatorios asociados al acné.
- Eliminación de células muertas: Limpia los poros obstruidos, evitando la apariencia de piel apagada y desvitalizada.
- Prevención de imperfecciones: Al promover la renovación celular, ayuda a prevenir nuevas lesiones de acné y manchas.
- Mejora estética: Optimiza notablemente la apariencia de cicatrices y manchas provocadas por el sol, el acné o el envejecimiento.
Cuidados y recomendaciones post-tratamiento
- Protección solar: Evitar la exposición directa por 3-5 días y reaplicar filtro solar cada 3-4 horas.
- Cuidado físico: No arrancar granitos, costras o descamaciones; dejar que caigan naturalmente.
- Rutina de recuperación: Usar limpiadores suaves, agua termal e hidratantes constantemente.
- Restricciones previas/posteriores: Suspender despigmentantes o retinoides 2-3 días antes y 3-8 días después.
- Evitar factores externos: No acudir a saunas, piscinas, playas o realizar actividades físicas intensas las primeras 24-72 horas post-peeling.
Por Lic. Katherine Molina, Enfermera
